viernes, 3 de mayo de 2013

TOXICOMANÍA


Toxicomanía

La definición de toxicomanía lleva implícita la utilización de un tóxico con propiedades adictivas, que generan una dependencia en los pacientes. Supone uno de los problemas de salud más importantes en el mundo. Las adicciones al alcohol y al tabaco afectan a millones de personas, siendo la causa directa de muerte de cerca del 65 por ciento de las enfermedades neoplásicas y de más del 50 por ciento de la mortalidad por accidentes. Si tenemos en cuenta que los accidentes y las enfermedades tumorales son algunas de las principales causas de mortalidad global, podemos afirmar que un elevado número de muertes está causado directamente por el alcohol y el tabaco.

 La capacidad adictiva de cada tóxico es variable, así como la aceptación social de alguno de ellos, por lo que los programas de deshabituación deben tener diseños específicos. La implicación del sistema sanitario y la legislación son imprescindibles a la hora de elaborar programas de salud dirigidos a estos pacientes. Con la aparición de la epidemia del virus del SIDA, en los últimos diez años se han destinado gran cantidad de recursos sanitarios a los programas de reinserción de adictos a drogas por vía parenteral, con resultados iniciales esperanzadores. Aún más, las autoridades sanitarias y políticas han concienciado a la población sobre los problemas del tabaquismo, con campañas de gran impacto en la población general. Por lo tanto, es necesario una actuación sanitaria, social y política para evitar el empleo de tóxicos como opiáceos, cocaína, tabaco o alcohol, con especial atención en la juventud y los adolescentes, ya que son el grupo poblacional más susceptible.

Dentro de la psicología forense se  encuentra entre los problemas del derecho penal ya que se toma como un delito contra la salud publica.

v  Clasificación de las toxicomanías


La clasificación de las toxicomanías de Porrot, parte de la idea de que se cae en  una adicción por alguna de las siguientes razones:

ª      Toxicomanías iatrogénicas


Son aquellas qué tienen una justificación. Están ligadas una personas que padecen una enfermedad grave y muy dolorosa, el dolor se trata con morfina y algunas veces el paciente se engancha a esta sustancia.
 
ª      Toxicomanías por persistencia

Al principio son justificadas por un tratamiento pero después se convierten en una dependencia. Este es el ejemplo de las personas que empiezan un tratamiento con ansiolíticos y siguen consumiéndolo porque creen que no pueden vivir sin esa sustancia que les ayuda a estar mejor.

ª      Toxicomanías primitivas por perversión

 El individuo se droga para olvidar una pena, para buscar nuevas sensaciones o por placer. Un factor importante en este tipo de toxicomanías es que el sujeto tiene una personalidad débil o padece algún trastorno psicológico.

ª      Toxicomanías psicopatológicas

 
Presentan una enfermedad psiquiátrica previa que propicia la toxicomanía.
 

ª      Toxicomanías socioculturales

 
El consumo se debe a factores de moda o con fines místico-religiosos.


v  Toxicómano

El toxicómano se manifiesta como alguien pendiente (“colgado”) de la droga, de tal manera que no puede impedir la consumición. La necesidad de consumir se impone al sujeto bajo una urgencia imperativa. Esta necesidad se manifiesta como una “voluntad” que no tiene otra razón que la de satisfacer el impulso de consumir. Para el toxicómano, la consumición representa el imperativo sobre el que gira toda su existencia, imperativo que puede conducir a transgredir toda ley, toda prohibición.


v  Rasgos de personalidad frecuentes en toxicómanos

Con la presentación de estos rasgos no se pretende potenciar la existencia de un estereotipo. Es cierto que debemos tener presente todo lo referido en los epígrafes anteriores para una individualizada evaluación, pero no es menos cierta la existencia de los siguientes rasgos con mayor o menor frecuencia, y que debemos tener siempre presentes los profesionales de los Equipos Técnicos para entender y aceptar mejor la personalidad del drogodependiente:

- Dependencia afectiva.

- Permanente temor al abandono.

- Deseo inagotable de aprobación.

  • - Dificultad de identificación del rol sexual.
  • - La figura del padre es débil y distante.
  • - La figura de la madre sobreprotectora y omnipresente.
  • - Búsqueda constante del placer y gratificación.
  • - Comportamientos infantiles y egocéntricos.
  • - Tendencia a la ansiedad o depresión.
  • - Escasa tolerancia a la frustración.
  • - Dificultades para establecer y mantener relaciones personales.
  • - Escasa capacidad de autocontrol.
  • - Escasa capacidad de autoestima.
  • - Incapacidad de asumir responsabilidades.
  • - Atribución de su problema a razones externas a ellos mismos.
  • - Dificultades para resolver problemas.


Y      Drogodependencia
Según la OMS: El estado psíquico y, a veces, físico causado por la acción recíproca entre un organismo vivo y un fármaco (droga), que se caracteriza por modificaciones del comportamiento y por otras reacciones, que comprenden siempre un impulso irreprimible a tomar el fármaco (droga) en forma continua o periódica a fin de experimentar sus efectos psíquicos y, a veces, para evitar el malestar producido por la privación.

Según el DSM - IV, la dependencia de sustancias consiste en un grupo de síntomas cognoscitivos, comportamentales y fisiológicos que indican que el individuo continúa consumiendo la sustancia, a pesar de la aparición de problemas significativos relacionados con ella. Existe un patrón de repetida auto administración que a menudo lleva a la tolerancia, la abstinencia y a una ingestión compulsiva de la sustancia.

La drogodependencia o farmacodependencia se caracteriza por un conjunto variable de signos y síntomas que muestran la existencia de una compulsión a seguir consumiendo una sustancia psicoactiva de forma periódica o continuada. Como elemento característico, quien es dependiente presenta un menor control sobre el consumo de una sustancia determinada y continúa con su uso a pesar de la aparición de efectos tóxicos. Si bien en una primera etapa la conducta de autoadministración se establece con el fin de experimentar los efectos de una sustancia, tras un consumo reiterado, ésta se dirige fundamentalmente a evitar el malestar derivado de la deprivación.

En la génesis y el mantenimiento de una farmacodependencia intervienen numerosas variables, por esta razón el estudio y entendimiento requiere de un enfoque interdisciplinario. Algunas variables que son dignas de destacar son las propiedades farmacológicas de las sustancias, los condicionantes fisiológicos y psicológicos del consumidor, así como diversos factores sociales y ambientales. Al mismo tiempo al estudiar la etiología de la dependencia de drogas es importante tener en cuenta los factores no farmacológicos, como la disponibilidad, las modas, la presión del grupo y el aprendizaje previo con sustancias toleradas socialmente pero no exentas de riesgo. Además la vulnerabilidad a la farmacodependencia está también relacionada con algunas características del individuo habiéndose incluso reconocido en algunos casos la existencia de factores hereditarios

v  Criterios diagnósticos

El DSM-IV-TR (2002) "El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales "refiere que para poder ser diagnosticada como tal, la dependencia a sustancias ha de conllevar un patrón desadaptivo de consumo que conlleva malestar o deterioro (físico, psicológico o social) y junto al que han de darse, al menos, tres de los siguientes criterios en algún momento de un período continuado de 12 meses:

  • Tolerancia
  • Abstinencia.
  • La sustancia es consumida en cantidades mayores o durante más tiempo de lo que se pretendía en un principio.
  • Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de interrumpir el consumo o de controlarlo.
  • Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia, consumo o recuperación de sus efectos.
  • Se da una importante reducción de las actividades cotidianas del sujeto debido a la ingesta de la sustancia.
  • Se continúa consumiendo la sustancia a pesar de tener conciencia de sus potenciales riesgos.

El CIE-10 (Organización Mundial de la Salud, 2005) refiere que para poder hablar de dependencia han de presentarse tres o más de los siguientes criterios en un periodo de 12 meses:

  • Fuerte deseo de consumir la sustancia (Craving).
  • Dificultades para controlar dicho consumo.
  • Síndrome de abstinencia al interrumpir o reducir el consumo.
  • Tolerancia.
  • Abandono progresivo de intereses ajenos al consumo de la sustancia. Inversión cada vez mayor de tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia o con la recuperación de sus efectos.
  • Persistencia en el uso de la sustancia a pesar de percibir de forma clara sus efectos perjudiciales.

Los anteriores criterios hacen referencia tanto a aspectos relacionados con la dependencia física como con la psicológica.


La adicción de la drogodependencia tiene cuatro puntos cardinales que son:

  • Obsesión: En la que el individuo no piensa en otra cosa que no sean las drogas
  • Consecuencias negativas: Lo que hace que una droga sea nociva es que la vuelve en contra de la misma persona y en contra de los demás.
  • Falta de control: El tratar de controlar una conducta adictiva es casi imposible
  • Negación: Los adictos niegan dos cosas que son: que pueden controlar la droga y que sus problemas se deben a las drogas.



Y      Sustancias Psicoactivas

Las drogas psicoactivas son aquellas capaces de actuar sobre la función o la experiencia psíquica, de modo que alteran el estado de ánimo, el pensamiento y los sentimientos. Es para designar a estas sustancias que generalmente se emplea, en su acepción restringida, la palabra droga.

Uno de los peligros del consumo de drogas psicoactivas es que su uso provoca  dependencia con el paso del tiempo -cabe advertir que el lapso requerido para el desarrollo de dependencia varía enormemente según la droga de que se trate; así, por ejemplo, algunos de los derivados "modernos" de la cocaína producen dependencia a cortísimo plazo-. El consumidor de sustancias psicoactivas procura su administración sin una finalidad terapéutica formal, a menudo a pesar de las consecuencias negativas que ese uso reviste para su salud individual -ya que toda droga tiene efectos colaterales indeseables y tóxicos- y de las connotaciones adversas desde el punto de vista social. Se comporta como si esas sustancias fueran necesarias para mantener su bienestar.


v  Tipos de sustancias Psicoactivas


ª      Narcóticos: Son drogas que producen dependencia física y psicológica, unos de sus efectos son la euforia, reducción del temor, de la tensión, de la ansiedad, la actividad física, produciendo insomnio, vómitos, etc.Los drogadictos necesitan dosis más y más elevadas para lograr sus efectos, lo cual es costoso. Las víctimas inveteradas recurren a menudo al crimen para satisfacer su vicio.

ª      Sedantes: Son drogas que deprimen y retardan las funciones del cuerpo. A menudo, estas drogas se llaman tranquilizantes y píldoras para dormir o, a veces, simplemente sedantes.


Sus efectos oscilan entre calmar a personas que experimentan ansiedad y promover el sueño. Tanto los tranquilizantes como las píldoras para dormir pueden tener ambos efectos, según la cantidad ingerida.

ª      Estimulantes: El término “estimulante” se aplica a varios grupos de drogas que tienden a aumentar la agudeza mental y actividad física. Algunas personas emplean los estimulantes para contrarrestar la somnolencia y el sentimiento de “cansancio” producido por las píldoras para dormir. Este ciclo de estímulo/depresión es sumamente perjudicial para el cuerpo y además peligroso.

ª      Alucinógenos: Son drogas que afectan las percepciones, sensaciones, capacidad mental, conciencia y emociones de las personas.

 

Y      Uso, Abuso y consumo:

Las definiciones de uso y abuso están en función de la cantidad, frecuencia y consecuencias del consumo, y se miden a través de indicadores tales como la ingestión por persona, los patrones de consumo y los problemas asociados (enfermedades, accidentes, conductas antisociales, etcétera).

ª      Uso:

Aquellos consumos que no provocan importantes consecuencias negativas sobre el consumidor ni sobre el entorno, por su escasa frecuencia o con cantidades mínimas. Es consumidor ocasional.

No suele interferir con la vida afectiva familiar, de pareja o escolar. Se consume habitualmente en el tiempo libre. Se adquiere la droga por regalo y se usa "cuando hay". No se observa tolerancia ni aparecen episodios de intoxicación. Suele usarse para "entonarse" en circunstancias festivas (fuera de la escuela) busca giros anímicos y aumento de las sensaciones y percepciones.

Se debe de manejar los siguientes términos:

  • Uso Desaprobado: uso de una droga que no es aprobado por la sociedad, o un grupo dentro de una sociedad. Cuando el término es utilizado debería hacerse evidente quién es el responsable de la desaprobación.
  • Uso Peligroso: uso de una droga que probablemente producirá consecuencias nocivas para el usuario ya sea de disfunción o daño. Este concepto es similar a la idea de conducta de riesgo.
  • Uso Desadaptativo: uso de una droga que implica daño en el funcionamiento social o psicológico (pérdida de trabajo o problemas de pareja).
  • Uso Nocivo: uso de una droga que se toma sabiendo que puede causar enfermedad mental o daño físico en el individuo.


ª      Abuso:

El abuso de sustancias se refiere a la indulgencia en el consumo y dependencia de una droga u otro químico que lleva a efectos que generan un detrimento en la salud física y mental de la persona que lo realiza, o el bienestar de otros.

Esta afección se caracteriza por un patrón de uso patológico continuo de un medicamento o estado de drogadicción, que resulta en consecuencias sociales adversas repetidas en relación con el uso de drogas, tales como la incapacidad de cumplir con las obligaciones laborales, familiares o escolares, conflictos interpersonales o problemas legales. Aún se debate sobre las diferencias exactas entre el abuso de sustancias y la drogodependencia, pero las prácticas estándares distingue una de la otra al definir la dependencia de sustancias en términos de los síntomas fisiológicos y de comportamiento del uso de sustancias, y al abuso de sustancias en términos de las consecuencias sociales del uso de sustancia

El abuso de drogas es un problema de salud pública serio que afecta a casi todas las comunidades y familias de algún modo. Todos los años, el abuso de drogas produce alrededor de 40 millones de enfermedades o lesiones graves en todos los países del mundo. El abuso de drogas también representa cierto papel en muchos problemas sociales importantes, tales como conducir vehículos bajo los efectos de drogas, violencia, estrés y maltrato infantil. El abuso de drogas puede conducir a la pérdida del hogar, al crimen, faltar al trabajo y problemas para conservar un trabajo.

ª      Consumo:

Es una pérdida de calidad de vida, pero también se convierte en un hecho diferencial con relación a quienes no son consumidores (la mayoría). El adicto vive la vida a través de la sustancia y adquiere sin saberlo el rol de drogodependiente, perdiendo su lugar/espacio en la Sociedad, siendo exiliado, apartado, separado, son minusvalorados socialmente.


v  Tipos de consumo

ª      Consumo experimental

Corresponde a las situaciones de contacto inicial con una o varias sustancias, de las cuales puede pasarse a un abandono de las mismas o a la continuidad en el consumo. La adolescencia es la etapa en que con mayor frecuencia surge este tipo de consumo, si bien un alto porcentaje no reincide en el mismo. Las motivaciones pueden ser varias: curiosidad, presión del grupo, atracción de lo prohibido y del riesgo, búsqueda del placer y de lo desconocido, y aumento de la oferta, entre otras. Como indicadores de evaluación para definir este tipo de consumo se considera que el individuo desconoce los efectos de la sustancia y que su consumo se realiza, generalmente, en el marco de un grupo que le invita a probarla.
 

ª      Consumo ocasional

Es el uso intermitente de la/s sustancia/s, sin ninguna periodicidad fija y con largos intervalos de abstinencia. Entre las motivaciones principales está facilitar la comunicación, la búsqueda de placer, relajación, y transgredir las normas, entre otras. Algunas características generales que definen este tipo de consumo son: el individuo continúa utilizando la sustancia en grupo, aunque es capaz de realizar las mismas actividades sin necesidad de drogas; ya conoce la acción de la misma en su organismo y por este motivo la consume.

ª      Consumo habitual

Supone una utilización frecuente de la droga. Esta práctica puede conducir a las otras formas de consumo, dependiendo de la sustancia, la frecuencia con que se emplee, las características de la persona, el entorno que le rodea, etc. Entre las motivaciones expresadas para mantener el uso de las drogas están: intensificar las sensaciones de placer; vivencia de pertenencia al grupo y necesidad de reconocimiento dentro de éste; mitigar la soledad, el aburrimiento, la ansiedad; reafirmar independencia o aversión hacia la sociedad, y reducir el hambre, el frío, la debilidad o el cansancio.

Algunos indicadores que definen esta forma de consumo son: el sujeto amplía las situaciones en las que recurre a las drogas; éstas se usan tanto individualmente como en grupo; sus efectos son perfectamente conocidos y buscados por el usuario. Puesto que no ha perdido el control sobre su conducta, manifiesta poder abandonar el hábito en caso de proponérselo.

ª      Consumo abusivo

El individuo necesita la sustancia y toda su vida gira en torno a ésta a pesar de las complicaciones que le pueda ocasionar. Consumo recurrente de drogas, que acarrea el incumplimiento de obligaciones en el trabajo, la escuela o en casa (ausencias repetidas o bajo rendimiento; suspensiones o expulsiones de la escuela; descuido de los niños o de las obligaciones de la casa). Consumo recurrente de drogas en situaciones en las que hacerlo es físicamente peligroso (conduciendo un automóvil o accionando una máquina).

Problemas legales reiterados con la sustancia (arrestos por comportamiento escandaloso). Consumo continuado de la sustancia, pese a tener problemas sociales recurrentes o líos interpersonales causados o exacerbados por los efectos de las drogas (discusiones con la esposa acerca de las consecuencias de la intoxicación, violencia física, etc.).

v  Dependencia

Uno de los problemas de iniciarse en el consumo de drogas es la dependencia y la tolerancia, dos factores que hacen difícil la rehabilitación del enfermo.

La dependencia a ciertas sustancias y/o actividades cotidianas, es cuando las personas tienen una enorme necesidad por ellas y se convierten en algo imprescindible, aún a sabiendas de los riesgos y daños que estas ocasionan en su salud, sus relaciones personales, escolares y laborales y sobre todo en su calidad de vida.

La dependencia es la necesidad de consumir las drogas, de realizar ciertas actividades con exceso o de estar con una persona y puede ser de dos tipos:

Dependencia psíquica:

Tendencia al uso de un agente porque sus efectos son fuente de placer o satisfacción (esquiar, ver la tele, droga...). Nos damos cuenta de esta dependencia cuando nos retiran ese agente. La dependencia del placer y la afectiva son conceptos diferentes.

En el toxicómano la dependencia psíquica es muy fuerte, mas que la dependencia física. “Situación en la que existe un sentimiento de satisfacción y un impulso psíquico que exigen la administración regular o continua de la droga para producir placer o evitar malestar”.

ª      Dependencia física:

Se crea en ciertos tejidos del cuerpo por la presencia continuada de una sustancia. La base de estas percepciones es la neurona. Es un estado de adaptación que se manifiesta por la aparición de intensos trastornos físicos cuando se interrumpe la administración de la droga o se influye en su acción por la administración de un antagonista específico. Esos trastornos, esto es, los síndromes de abstinencia, están constituidos por series específicas de síntomas y signos de carácter psíquico y físico peculiares de cada tipo de droga.


ª      Dependencia psíquica

Sentimiento de satisfacción y un impulso psíquico que requiere la administración regular de la droga para producir placer o evitar el malestar. La privación de la droga provoca malestar, ansiedad, irritabilidad, tristeza, trastorno depresivo, etc. Una vez que cesas el consumo puedes tardar en adaptarte a una nueva vida sin la sustancia. Esta interrupción deja un vacío y permite la reaparición del malestar que el consumo trataba de cubrir. Esto explica en gran medida las recaídas, que forman parte del lento proceso que permite consolidar una vida sin drogas.

Es importante, por tanto, que te preguntes para qué consumes, pues la dependencia psíquica se va instaurando si cada vez que utilizas una sustancia lo haces "para conseguir algo". Por ejemplo, si cada vez que quiero relajarme me fumo un porro o cada vez que quiero salir de marcha me tomo una pastilla, estaré creando un hábito. Los hábitos son muy difíciles de romper, por lo que puede que llegue un momento en que ya no pueda relajarme si no fumo o no sepa salir de marcha sin drogas.

La dependencia psíquica suele ser el mayor problema para superar una adicción.

Que una persona se haga dependiente de una droga estará en función de la interacción de tres factores:

  • Las características personales (físicas y psicológicas) y la experiencia anterior de la persona
  • La naturaleza de su medio sociocultural y familiar
  • Las características farmacodinamias de la droga en cuestión, teniendo en cuenta la cantidad utilizada, la frecuencia del uso y la vía de administración.

Otro problema muy grave que genera la dependencia es que la necesidad de conseguir la droga es tal, que la persona es capaz de todo, violar leyes, robar y hasta matar, sin importar a quién perjudique.

Cómo se logra la dependencia?

Los individuos que han adquirido dependencia a las drogas han pasado por varias etapas:

1.    Etapa de consumo: el uso continuo de un medicamento va aumentando gradualmente la tolerancia a él, por lo que el individuo aumenta la dosis de sustancia a consumir para lograr el efecto que obtenía con las dosis iniciales.

2.    Etapa de dependencia: el organismo va asimilando el medicamento y va sintiendo la necesidad de él. Esta es la etapa donde se logra la dependencia física y se hace difícil o imposible abstenerse de ingerir el medicamento. A partir de aquí, si el medicamento o droga no es administrada al organismo en las cantidades requeridas por éste, aparecen síntomas desagradables denominados “síndrome de abstinencia”. Entre los síntomas del síndrome de abstinencia, se pueden encontrar: nerviosismo, convulsiones, mareos y vómitos, entre otros.

 

Y      Tolerancia:

Resistencia corporal o de los tejidos a los efectos de una droga en la que se necesitan dosis más elevadas para reproducir el efecto inicial.

La tolerancia es la necesidad de consumir más droga para conseguir el mismo efecto y mantenerlo. El cuerpo con la misma cantidad de droga no sufre los mismos cambios que anteriores veces porque el cuerpo se va insensibilizando a la droga y necesita de más dosis.

Características:

  solo se da durante el consumo

  reacción de tolerancia hace que aparezca más rápidamente (LSD)

  hay que crear una tolerancia más lentamente (alcohólicos, morfinómanos)

Cada droga tiene distinta tolerancia.

Hay dos tipos:

 Tolerancia inversa: la generan algunas drogas como los alucinógenos. Consiste en obtener los mismos efectos con dosis inferiores

Es una tolerancia farmacológica que puede estar mediatizada por factores psicológicos.

 Tolerancia recíproca: Un individuo que ha desarrollado tolerancia a una droga se hace tolerante a otras drogas cuyo efecto es semejante como es el caso de los opiáceos y benzodiacepinas.

El progresismo es otra de las características más peligrosas de las adicciones, ya que el consumidor ya no solo se va a conformar con fumar o tomar alcohol, sino que está en mayor riesgo de ir consumiendo mayor cantidad de drogas, de todo tipo y de mezclarlas, lo que obviamente aumenta sus efectos y el riesgo de perder la vida.

Y      Síndrome de abstinencia

La abstinencia consiste en la interrupción del uso de sustancias tóxicas con el fin de poner término a la intoxicación. Esa abstinencia pone al organismo en el aprieto de salir de la dinámica de la dependencia, esto es, ajustar el organismo a vivir sin la sustancia, es buscarle un nuevo equilibrio en la ausencia de la droga. Para hablar de abstinencia se ha de para el consumo de la sustancia sin reemplazarlo por otra droga.

La abstinencia física consiste en liberar el organismo de la droga o sustancia. El paro de consumo de la sustancia trae manifestaciones psicológicas dependiendo de la sustancia. En la abstinencia psíquica, esta abstinencia es mucho más difícil ya que en la mayoría de casos se hace necesaria la participación de profesiones que ayuden a la persona a buscar, después de lograr la abstinencia física, instrumentos para poder superarla, construir otros vínculos como el entorno, buscar otros medios que los rodeen, pagar deudas, etc… la persona ha de aprender nuevos retos para vivir y aprender a sobrepasar las pruebas de la vida sin esa sustancia o droga.

TIPOLOGÍAS DEL CONSUMO PATOLÓGICO


Tipologías del consumo patológico

Consumopatía abusiva. La compra o adquisición de los productos es un síntoma secundario a otro trastorno psicológico como la depresión, el ansia, la esquizofrenia o incluso la demencia. En las personas bipolares usualmente las crisis de adquisición se evidencian en el periodo maniaco caracterizado por la agitación.

En la mayoría de estos casos la adquisición intenta llenar un vacío interior o defenderse de la tristeza y la falta de sentido. Se convierte en una forma de contactar con el mundo y vencer la soledad. En los casos de crisis de adquisición en personas esquizofrénicas, generalmente estas se sustentan en alguna idea delirante por lo cual los objetos que se compran serían un medio de autodefensa.


Consumopatía morbosa o de dependencia: A diferencia de la anterior, esta tipología es la primera forma de consumo patológico y se manifiesta como una propensión exagerada al consumo que se alimenta de un impulso incontrolable.

Vale aclarar que el comportamiento compensatorio representa una suerte de acción emprendida para afrontar las frustraciones o los pensamientos y emociones no deseadas provocando cierto placer. Al contrario, el comportamiento compulsivo intenta llenar un vacío o protegerse del miedo o la inseguridad a través de una acción que se convierte en una especie de rito expiatorio.


El Proceso De La Adquisición Patológica:

Evidentemente, el comportamiento de adquisición patológica difiere de la compra cotidiana que realizamos. Cuando vamos a adquirir un producto, estamos guiados por alguna necesidad, determinados por las preferencias y por las normas (subjetivas u objetivas) que modulan nuestro poder adquisitivo.

Cuando una persona presenta la consumopatia estos factores se manifiestan de una forma diversa: las necesidades de compra se relacionan más con la construcción de la identidad, el poder, el éxito o la aceptación de los otros que con una verdadera urgencia del producto por sus funcionalidades. Cada producto será deseado en relación con el modelo social que se ha construido a su alrededor (lo que significa culturalmente) y en relación con lo que representa y la importancia subjetiva que cada persona le brinda para la construcción de su "yo". En palabras sencillas: la persona no compra porque necesita el producto en sí sino porque necesita lo que representa ese producto. Luego, en esta adquisición patológica, los factores moduladores usuales como la solvencia económica o la verdadera inutilidad del producto, no se erigen como determinantes. La persona tiene un escaso control sobre su decisión de compra y en el momento de la adquisición no atenderá a razones lógicas u objetivas que le nieguen la satisfacción de su impulso.

Usualmente estas personas toman su decisión de compra mucho antes de llegar a la tienda, sustentándose en los mensajes publicitarios, los modelos televisivos idealizados o a partir de las adquisiciones de las personas que le rodean en su cotidianidad. En la compra la persona simboliza una posible solución de sus conflictos, es un intento de compensar sus inseguridades y superar sus problemas de autoestima pero contradictoriamente, "el remedio es peor que la enfermedad" por lo cual la persona termina encerrada en un círculo vicioso de fallos en el autocontrol que terminan por devastar su autoestima. Motivo de reflexión especial es el hecho de que una vez que la persona está convencida de su incapacidad para controlarse, esta convicción alimenta y hace más frecuentes las crisis de adquisición patológica ante las cuales no antepone ninguna barrera.


En muchas ocasiones las dificultades de adquisición desmedida comienzan a manifestarse en la adolescencia más temprana; presentando como base una educación altamente permisiva o hiperprotectiva. En otros casos, estas personas convivieron con padres que solían manifestar su afecto a través de regalos materiales por lo cual, en su adultez intentan llenar un vacío existencial con objetos materiales.

CONSUMOPATÍA

CONSUMOPATÍA
 
La consumopatia  se traduce por una entrega desaforada a la adquisición de cosas innecesarias, plasmada a su vez en la extensión masiva del consumo y el aumento de raterías y hurtos. Existe un importante sustrato depresivo, que el enfermo trata de compensar  comprando objetos que no siempre corresponden con su gusto ni su capacidad de adquisición. Como la bulimia, afecta sensiblemente más a mujeres que a los hombres.
La sociedad moderna nos sume cada vez más en una especie de torbellino del consumo a través de los más diversos mensajes que motivan a un comportamiento consumista. La posesión de tal o cual propiedad se convierte en una verdadera fuente de felicidad, muy fugaz, nunca está de más recordarlo, pues siempre existe un modelo más moderno, más funcional, más apetecible que el que tenemos nosotros. Consumir también es una forma de construir una identidad social aceptable y por supuesto, ir de compras es una de las terapias preferidas para controlar la ansiedad o la depresión o el estrés, pero  hay un punto donde comprar da una vuelta de tuerca y se convierte en una patología.
Hoy se escuchan nuevos términos: compra patológica y compulsiva, consumopatia o Síndrome de las Compras. Una mezcla explosiva entre los deseos y las debilidades personales y el impulso de adquisición que viene alimentado por la cultura donde se desenvuelve la persona.
El shopping compulsivo es un verdadero malestar psicológico provocado por un comportamiento caracterizado por las crisis de adquisición.
Usualmente este trastorno se mantiene oculto y sin diagnosticar hasta que los efectos a nivel psicológico o económico son verdaderamente catastróficos. Una dificultad esencial para su diagnóstico viene dada por las dificultades en deslindar la compra "normal" de la compra patológica ya que los criterios cuantitativos no resultan de gran ayuda.
Sin embargo, algunas características distintivas de la consumopatia son:
§      Tendencia a comprar objetos inútiles.
§      Adquisición de objetos que no se relacionan con los gustos de la persona.
§      Compras que superan el poder adquisitivo.
 
Normalmente los artículos que se adquieren responden más a un deseo consciente de construirse una identidad a través de los objetos, por lo cual suele ser común que las personas tiendan a adquirir varios artículos de un mismo tipo, como si intentara organizar un rompecabezas interior. Así, las mujeres son más propensas a comprar vestidos y objetos de belleza mientras que los hombres adquieren vestuarios y artículos deportivos u objetos hipertecnológicos en la búsqueda de reafirmar cierto estatus social.
Una de las diferencias esenciales entre la adquisición normal y la patológica son las sensaciones que experimentan los compradores. En el momento de la compra las personas experimentan sentimientos contradictorios muy fuertes: una mezcla de deseo de adquisición e intentos de represión. Aunque se han descrito tres fases que vienen caracterizadas por sentimientos y comportamientos diversos:
1. En la primera fase se experimenta algo parecido a un estado hipnótico provocado por el producto. Las personas describen esta fase como una etapa de dudas, excitación y pérdida del control. En esencia, la persona se enfrenta al artículo, se siente fuertemente atraída hacia él y comienza a gestar la idea de comprarlo. A la misma vez surgen los intentos de represión del impulso de compra, las dudas sobre la factibilidad de adquirir el artículo.
2. La persona decide comprar el producto y se regodea con esta idea. La segunda fase se caracteriza por los sentimientos de bienestar y felicidad, una euforia provocada por la inminente adquisición.
3. La tercera fase está matizada por el sentimiento de culpa y la vergüenza. La persona se arrepiente de haber comprado y se percata que cedió una vez más a sus impulsos. La ilusión que le provocaba la adquisición se rompió y se enfrenta a su círculo vicioso: atracción-impulso-compra.
Este círculo vicioso se sustenta en tres categorías de malestar psicológico que se presentan contemporáneamente:



 

Como podrán percatarse los mecanismos de la consumopatia o  shopping compulsivo son bastante similares a aquellas características que muestran las personas que son presa fácil del juego patológico o de la cleptomanía. El comprador compulsivo siente una necesidad urgente por la adquisición que se mantiene presionando a nivel psicológico hasta que es satisfecha. Este comportamiento se repite, se hace cíclico y normalmente tiende a aumentar su incidencia, sobre todo cuando la persona enfrenta periodos de estrés. Pero sin lugar a dudas, la peculiaridad más difícil de eliminar es la adicción a la compra, la persona se hace dependiente de la adquisición, de la misma forma que podríamos observar cualquier otro tipo de dependencia. Así, también han sido descritos verdaderas crisis de abstinencia.
Desgraciadamente este trastorno viene alimentado por el consumismo propio de la cultura occidental y crece hasta llegar a adquirir proporciones verdaderamente grotescas.
La producción, las estrategias de publicidad cada vez más agresivas y ciertas características de personalidad pueden ser una mezcla bastante explosiva en algunas personas que sufren el shopping compulsivo; verdaderas crisis de adquisición incontroladas.